Las verdades son cosas que se encuentran
así como es cierto que los perros ladran.
Un día, se encuentran escritas en papeles
por los que nadie responde.
Otros días, parece que han mordido la mano de alguien.
Alguien que escribe
alguien a quien un perro mira, y llora.
Alguien que se esconde, se ríe, se aparece
y se vuelve a esconder.
Yo escondo el amor en la espalda y duermo entre los ojos de algún perro: ¿Quién soy?
Soy lo largamente ido antes de la mañana.
Lo grueso y gris de tu cama,
tan vieja de lamentos.
Yo no puedo escucharte
yo no puedo existir.